La desconfianza, patrimonio del Cáucaso:


La desconfianza hacia los extraños es una cualidad absolutamente imprescindible de un perro de guarda. Un perro no puede ser jamás un buen guardián sino es territorial y tiene un grado de desconfianza notable hacia los extraños. Un perro puede ser poderoso, con buena mordida, con un alto umbral de resistencia al dolor, todo lo que ustedes quieran , pero sino es desconfiado, no es un buen perro de guarda. Quizás puede ser un buen perro de defensa, quizás un buen perro para trabajo deportivo, pero jamás un perro apto para la guardia y custodia de fincas. Un perro de guarda debe de desconfiar de los extraños, incluso debe de odiarlos, para el cualquier extraño que se acerque a su territorio, es un posible enemigo.

La falta de desconfianza hacia los extraños, es lo que invalida a la mayoría de canes como perros de guarda. Esto es muy habitual en la gran mayoría de perros de presa, en razas como Pit Bull, American Stafford, Presa Canario, Cane Corso, Dogo Argentino etc, razas dentro de las cuales hay un buen número de ejemplares valientes, con buenas mordidas y combatividad , pero razas que salvo escasas excepciones, no valen como perros de guarda por su escasa territorialidad y especialmente por la ausencia de desconfianza y agresividad hacia los extraños.

Y no hay que extrañarse de esa falta de desconfianza y agresividad hacia los extraños de la mayoría de las razas caninas; el perro es el mejor amigo del hombre, es un animal que lleva siglos al lado del hombre y por lo tanto suele ser muy sociable con él. La desconfianza hacia el ser humano, es pues una cualidad incluso extraña en los canes, sólo la tienen razas con unas características o peculiaridades muy concretas que luego comentaré.

En mi opinión está desconfianza es innata en unas pocas razas de canes, es algo que llevan en su genética. Esa desconfianza se puede potenciar o disminuir según la educación que se le de al perro, pero es una característica fundamentalmente innata. Obviamente esa desconfianza se aumenta si aíslas al perro y no lo dejas tomar contacto con humanos que no sean del núcleo familiar. Y obviamente esa desconfianza disminuye si sociabilizas mucho al perro, si dejas que tenga mucho contacto con el ser humano y permites que lo toqueteen otras personas aparte de su amo. Pero en esencia, me parece que es una característica que va en la genética del perro. He visto a Cáucasos que han sido muy toqueteados de cachorros y al final igualmente les ha salido esa desconfianza porque la llevan dentro. Y al revés, he visto a perros de razas que no son desconfiadas por naturaleza, que han sido muy aislados de los humanos, incluso muy “picados” y a la hora de la verdad, nunca llegan al nivel de desconfianza que tienen otros perros por naturaleza ni de lejos. Obviamente esa desconfianza se puede aumentar algo en este tipo de razas, y los adiestradores tienen métodos para ello, pero nunca se alcanza ni mucho menos el nivel de desconfianza de un perro que lo lleva dentro de un modo innato como ocurre con el Cáucaso. Muchos de estos perros que no son desconfiados por naturaleza, se ven totalmente descolocados ante una situación de guarda real cuando no están al lado de su dueño y el adiestrador correspondiente.

He dicho antes, que esa desconfianza es algo absolutamente imprescindible en un perro de guarda, pero que es algo extraño e incluso antinatural en un animal como el perro que lleva siglos de convivencia con el hombre. Por eso sólo hay unas pocas razas con esas peculiaridades especiales que las hacen aptas para este desempeño, y en concreto para mi gusto , las dos únicas con un alto porcentaje de perros desconfiados de manera innata , son el Mastín del Cáucaso y el Fila Brasilero. En el caso del Fila, esa desconfianza a la que llaman “ojeriza”, es debida a su historia como raza en la que fue empleado para vigilar y perseguir esclavos. En Brasil, en la época colonial, como en muchos lugares, existía la esclavitud, y era muy común que en las plantaciones azucareras trabajaran hombres normalmente traídos de África. El Fila se utilizaba para vigilar a estos esclavos y evitar que huyeran,  y en el caso de que consiguieran fugarse, para perseguirlos. Es un perro pues predeterminado por el hombre para ser desconfiado y agresivo contra los humanos que no sean sus dueños. En el caso del Fila, del que hablaré más ampliamente en un artículo, va unida en un alto porcentaje de ejemplares, por lo menos en muchos de los que hay en España, a una excesiva inseguridad. No quiero con ello desprestigiar a esta raza, un buen Fila es un gran perro, pero si que opino que dentro de las dos razas con desconfianza hacia los extraños por antonomasia, Fila y Cáucaso, hay un mayor porcentaje de ejemplares inseguros en la raza brasileña.

Fila brasilero , otra raza desconfiada con los extraños

La otra raza desconfiada sin duda alguna sería el Mastín del Cáucaso. Esta desconfianza le viene al Cáucaso por su secular aislamiento geográfico. El Cáucaso era un perro que vivía en zonas remotas defendiendo rebaños de los depredadores, es un perro que vivía en zonas deshabitadas y que sólo tenía contacto con sus dueños, normalmente pastores. En sus orígenes era una raza con un contacto mínimo con el ser humano y que vivía en un estado semi-salvaje. De allí le viene su tremenda fidelidad al dueño y su enorme desconfianza y agresividad hacia los extraños.

Onso, desconfianza y agresividad hacia los extraños

¿Qué otras razas son desconfiadas hacia los extraños? Pues en mi opinión y en un alto porcentaje de ejemplares, muy pocas y en general el nivel de desconfianza suele ser inferior al Cáucaso y al Fila. Entre esas razas en las que hay un mínimo porcentaje de ejemplares desconfiados estarían algunas líneas muy rústicas de algunas razas de montaña, como puede ser algún Mastín Español o algún Pastor de Anatolia. En general en otras razas de montaña como el Sarplaninac o el Asia Central, el porcentaje de ejemplares desconfiados es en la actualidad bastante bajo, y y ya no digamos en el Mastín del Pirineo, San Bernardo o incluso Montaña del Pirineo. Aparte de estas razas, hay algún ejemplar un "pelín" desconfiado en el Mastín Napolitano, pero muy, muy pocos y siempre con un nivel muy inferior a un buen Cáucaso. También hay algún ejemplar con cierto nivel de desconfianza en algunos ejemplares especialmente en líneas de trabajo de razas de guarda clásicas como el Pastor Alemán o el Rottweiller. Pero obviamente el porcentaje es infinitamente inferior al de los Cáucasos y también su nivel de desconfianza menor.

En resumen esta desconfianza sólo existe de manera innata y en un alto porcentaje de ejemplares en el Fila Brasilero por su peculiar historia y en razas de montaña que han vivido secularmente en zonas muy aisladas y entre las que destaca sin ningún género de dudas el Cáucaso.

Graf, perro desconfiadísimo

Esta desconfianza hacia los extraños, es una de las características que hacen que el Cáucaso sea el mejor perro de guarda del mundo, es el gran patrimonio de esta raza y algo que jamás debería perder. En general aún en la actualidad, la mayoría de los Cáucasos son desconfiados, pero últimamente he visto por desgracia a varios ejemplares sin desconfianza o con un nivel de desconfianza bajo. La desconfianza es una característica que tenemos que hacer que los Cáucasos jamás pierdan, y por ello opino que nunca habría que utilizar para la cría un Cáucaso que no tenga una desconfianza notable , porque un Cáucaso que no sea desconfiado no es un verdadero Cáucaso.

Esa desconfianza no llega siempre a un Cáucaso con la misma edad, la edad de aparición de esa desconfianza es muy variable, hay Cáucasos que con dos meses son muy desconfiados y otros que la sacan más tarde, muchos la sacan entre los diez y quince meses. El que esa desconfianza la saque antes o después, es lo de menos, lo importante es que cuando sea adulto tenga una desconfianza de notable para arriba, que cuando tenga dos años y comience a ser adulto sea un perro desconfiado de verdad.

¿Y entre un grado de desconfianza notable o sobresaliente cual sería mejor? , ¿qué es mejor un perro que sea un ocho en desconfianza o el que sea un diez? Mucha gente responderá rápidamente que será mejor el que sea un diez en desconfianza. En mi opinión en la mayoría de los casos suele ser mejor perro el que tenga una desconfianza notable, no excesiva. No olvidemos que la desconfianza siempre conlleva una cierta inseguridad, y en la mayoría de los casos, un perro ocho en desconfianza suele ser más seguro que un perro diez en desconfianza, un perro con una desconfianza desmesurada suele ser más inseguro. Es lo que comentaba antes del Fila, muchos de los ejemplares suelen ser bastante inseguros, y en eso, en la mayoría de los casos, repito en la mayoría de los caso, el Cáucaso me parece un perro superior por ser también desconfiado pero en general más seguro. Para mi lo imprescindible, es que un Cáucaso tenga un nivel de desconfianza notable, digamos de cero a diez a partir de siete para arriba pero por lo antes comentado, suelo preferir un perro notable en desconfianza a uno sobresaliente. Es más, la diferencia entre un perro bueno y malo suele estar allí, en estar bien compensado en cuanto a seguridad y desconfianza, ser un siete u ocho en ambas cosas y no el ser un diez en desconfianza pero un cuatro en seguridad o al revés. Aunque en esto de los perros hay mucho fantasma y hay quienes les dirán que sus perros son un diez en desconfianza y a la vez en seguridad, en mi opinión eso no existe, yo jamás lo he visto en ningún ejemplar de ninguna raza. Además una desconfianza excesiva puede ser contraproducente en muchas situaciones de la vida cotidiana.

De todos modos, esto es sólo mi opinión que tampoco tiene porque ir a misa, hay quién prefiere perros desconfiadísimos aunque sean inseguros, yo no soy de esa opinión.

Lo único claro es que la desconfianza hacia los extraños es una cualidad ineludible en un perro de guarda, y que un buen Cáucaso tiene que ser desconfiado, esta característica es casi patrimonio de esta raza.

MARCO